Las políticas en materia de prostitución y de inmigración ya no se pueden disociar. Estas mujeres son en su mayor parte extranjeras menores de edad, viven aterrorizadas, son víctimas de amenazas y violencia, por lo general se las despoja de su dinero y documentación, no tienen ningún contacto con el mundo exterior y algunas ni siquiera saben en qué ciudad se encuentran. ¡Y se supone que denunciarán la coacción a la policía! La misma policía que frecuenta los prostíbulos y a menudo es cómplice de sus administradores. |