Una característica deplorable, universal entre esas chicas, es su estrecha gama de intereses y su incapacidad para establecer lazos fuertes y permanentes. La mayoría de ellas parecen casi impotentes para formar sentimientos firmes hacia personas o ideales (…) el interés principal son las diversiones baratas: el cine, para comenzar; después los musicales o el teatro, el baile o la vida de restaurantes. En la adolescencia y después, la pasión por el vestido y el adorno personal pasan abrumadoramente a primer plano. |