En 1452 el papa Nicolás V legitimó del comercio de esclavos mediante una bula, “Divino amore communiti” (por amor divino a la comunidad): “… invandendi, conquirendi, expugnandi et subjudandi illorumque personas in perpetuum servitutem redigendi …“ (… conquistar a los países de los no creyentes expulsar a sus habitantes, subyugarlos y obligarlos a la eterna servidumbre). |