Home Info
Back
Next

En la incorporación de las mujeres a las fábricas en los años sesenta, la conformidad se establecía sobre todo, a partir de la coacción tanto dentro del taller como de la presión familiar que se ejercía para que las muchachas acabasen aceptando las normas. En este periodo, para las mujeres tanto sindicadas como no, la autoestima por la realización de un trabajo remunerado era la causa fundamental de la aceptación, habida cuenta que las mujeres daban íntegramente el sueldo a sus madres, y la satisfacción de ayudar al salario familiar, revierte en una autovaloración muy positiva en ellas. Más adelante a medida que el Welfare State se va desarrollando, el ansia de consumo acaba ayudando a la integración en la empresa, mientras que las mujeres más concienciadas buscan otro tipo de satisfacción en el trabajo bien hecho.

Pilar Díaz Sánchez: El trabajo de las mujeres en el textil madrileño