El mundo parece haberse transformado en una inmensa fábrica. Tanto que ya le cabe la metáfora de la fábrica global. Una fábrica en la que se expresan y sintetizan las fuerzas productivas actuantes en el mundo, agilizadas por las condiciones y posibilidades abiertas por la globalización de mercados y empresas como por los medios de comunicación basados en la electronica. A partir de la electronica, la computadora, el fax y otros medios, el mundo de los negocios se agilizó de una manera nunca antes vista y se desterritorializaron cosas, personas e ideas. Octavio Ianni: La era del globalismo
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