El fenómeno migratorio se ha convertido en los últimos años en el Estado Español en una realidad de entidad demográfica, que está teniendo además un tratamiento mediático continuado y extensivo. Desde los medios de comunicación se aborda tal realidad como un problema vinculado con la delincuencia. La construcción de un espacio europeo unificado, tanto en el plano físico (el denominado espacio Schengen) como en el simbólico, pasa por el establecimiento de unas fronteras bien delimitadas y protegidas del(os) exterior(es). Las fronteras protegidas tecnológica y militarmente tienen su correlato simbólico en los discursos sociales que señalan quienes están fuera amenazando con la invasión: esos nuevos ‘extraños’ son los inmigrantes que son definidos como ‘los otros’, los ajenos, los delincuentes, los marginados... La empatía y el conocimiento es cada vez más difícil con estos parámetros discursivos porque además, los de “este lado” de la frontera también somos categorizados como homogéneos y pero nos definimos como buenos. |