Ciérrense las puertas de los talleres a los trabajadores de malos antecedentes, que son la levadura d ela desmoralización para los demás… estimúlense las virtudes y la religiosidad de los obreros… foméntese la piedad del pueblo y su amor a las tradiciones del país, dando importancia a sus fiestas religiosas y populares. Mas destiérrense sin vacilación las costumbres exóticas y contrarias ala naturaleza de los catalanes: prohíbanse las corridas de toros, importación reciente (…) suprímanse los cafés chantants, que tan mal se avienen con las costumbres de un pueblo sobrio y morigerado. |