Tras la guerra de 1936-39, que supuso un gran incremento de las mujeres en las tareas productivas, se produjo una fuerte regresión al hogar. Pero los efectos de la contienda hicieron necesario que muchas mujeres -viudas o con maridos presos- realizasen trabajos duros y serviles para poder subsistir, frente a una legislación contraria al trabajo de mujeres casadas y que prohibía ciertas profesiones. En las dos primeras décadas del franquismo las ocupaciones preferentes de la mujer serán el servicio doméstico, la prostitución y el estraperlo a pequeña escala. |