Las producciones intelectuales, como poesías, dramas, estatuas, pinturas, descubrimientos científicos, etc., que revistan el carácter de utillidad social, dan derecho al productor a clasificarle en la categoría de proletario y a tomar el título de obrero. Por el contrario, todo individuo que, si bien trabaja, no da a su trabajo la forma útil social, no puede aspirar al título de obrero y debe ser incluido en la clase domestica. Deben ser incluidos en la clase domestica o de lacayos todos los individuos que, como los reyes, los hombres de Estado, los militares, los clérigos, los abogados y las prostitutas, si bien trabajan para mantener los privilegios de la clase burguesa, o para mantener sus vicios, no dan al trabajo una utilidad. |