La leyenda negra que ha perseguido a la figura de Miquel Biada, impulsor de la primera línea de ferrocarril inaugurada en la Península, entre Barcelona y Mataró en 1848, es ahora una evidencia, confirmada en un documento notarial que ha visto la luz 151 años después de su muerte. El testamento inédito que Biada redactó en La Habana en 1833, 15 años antes de morir, revela que el ilustre mataronés contaba, entre sus bienes, con un número indeterminado de esclavos. |