El primer tren español se puso en marcha en Cuba en 1837, once años antes que el de Barcelona a Mataró, ya que entonces la isla de Cuba estaba bajo administración española. En el primer tercio del siglo XIX era una colonia muy próspera, sobre todo por la producción y exportación de azúcar, café y tabaco, y con una abundante mano de obra barata: los esclavos. La función principal de aquel ferrocarril era la de transportar caña de azúcar del interior de la isla al puerto de la capital. Biada fue accionista de la empresa promotora. |